La Serpiente Florecida (Versión Gris Aumentada)

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LA SERPIENTE FLORECIDA
(Versión Gris Aumentada)

Sembré una semilla de tus lágrimas corrompidas, por el veneno de tu espíritu impuro.
Allí en los cuerpos vírgenes de las furias, de las arpías de pechos jadeantes.
Al cabo de un tiempo me atacaron pequeños demonios para que no regara la simiente, pero fui más fuerte y copulé con ellos hasta hacerlos parte de mi sonrisa complaciente.

Crecieron de esos cuerpos de jineteras y odaliscas, bellas serpientes tan largas como tu fe. Crecí yo floreciendo mis escamas, y entre tus piernas sonreía y tú me veías asqueada y complacida.
Pitones de dos cabezas, salían de las columnas vertebrales de tus mejores amigas, corales de las gargantas de las beatas más sufridas, y todo en el pueblo era una conmoción reptilínea sin precedentes.

Al cabo de un tiempo esos cabellos de Gorgona dieron sus frutos, sanguinolentas almendras de conciencia, pequeñas bestezuelas con forma de ofidios emplumados.
Todas las mujeres corrían a devorarlos con avidez desmesurada, exornaron sus gulas hasta ver sus vientres rechonchos y abultados.

Crecí yo floreciendo mis escamas, y en tu perineo encontré un nuevo agujero para parir más almas, y el néctar deletéreo del Leteo alimentó a mis infernales crías y hasta la siguiente primavera no existió la calma, ni la paz que las paría.

Créditos de la Imagen
La Serpiente Florecida (Original)

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