Nuevos Paradigmas: El miedo engendra enfermedades Parte II

Continuando con el artículo sobre el miedo y sus delimitaciones psicológicas de Wolfhard Köning en esta ocasión de su conferencia sigue ahondando en las aproximaciones psicoanaliticas sobre el miedo normal y el llamado neurotico, continuemos pues con esta interesante exposición.

Acabamos de emplear dos términos que Freud definió en su teoría del miedo. Existe
miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de
la amenaza. Existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene
ninguna relación con el peligro. Por ejemplo, cuando un paciente ve una pequeña araña
en su cocina y, preso de pánico, tiene que salir de su piso y sólo puede regresar al
mismo con la ayuda de un vecino, sin duda, nos encontramos ante un miedo neurótico y
debería ser fácil llegar a un consenso al respecto.

En los casos extremos, la diferenciación nos resulta fácil; pero, ¿a partir de qué punto
consideramos que el miedo a la energía nuclear es neurótico? Cada sociedad, en cada
época, ve la cuestión de la línea fronteriza de forma diferente.

Todo esto nos lleva a una conclusión fundamental: la definición de «neurosis» o de
«psíquicamente enfermo» no puede establecerse de forma objetiva sino que está
inseparablemente ligada a las realidades social y política. En la antigua Unión
Soviética, algunas personas críticas con el sistema fueron puestas bajo custodia de la
psiquiatría con la etiqueta de «delirantes». ¿A partir de qué punto una crítica social es
«auténtica» o es un «delirio»?

A diferencia de muchas enfermedades que son científicamente definibles (una
inflamación, por ejemplo, puede diagnosticarse mediante un análisis de sangre o una
rotura de hueso mediante una radiografía), en el ámbito de las neurosis tenemos un sólo
criterio: ¡La desproporción de la reacción con respecto al motivo! Pero entonces
surge la pregunta de quién decide qué es desproporcionado.
Por tanto, es importante poner de manifiesto que entre el miedo real y el miedo
neurótico siempre hay una zona gris (definida por la sociedad).
En la actualidad existen dos conceptos diferentes sobre el miedo, que corresponden a las
dos grandes teorías psicológicas que tenemos: el conductismo y la psicología
profunda.

Según el concepto conductista (terapia del comportamiento) el miedo neurótico es algo
aprendido: las correspondientes experiencias causantes de miedo se produjeron muchas
veces y han quedado grabadas en la memoria. Cuando, por ejemplo, un perro tiene
muchas veces la experiencia de ser golpeado con un bastón, empieza a temer a las
personas con bastón y, en ocasiones, el mismo temor puede hacerle atacar. Sin duda,
este miedo generalizado sería un problema para el perro y para su dueño. Pero si se
consigue que este perro tenga experiencias positivas, por ejemplo, si se le acercan
personas con un bastón y le dan de comer varias veces, poco a poco, la experiencia
negativa se debilita. Las experiencias de aprendizaje se superponen.

En este caso, el miedo neurótico aparece debido a procesos de aprendizaje que se han
producido de forma errónea y se corrige con nuevos procesos de aprendizaje dirigidos
Miedo Miedo
real ……………………………………………… neurótico
«zona gris» definida por la sociedad

(des-sensibilización). Este concepto de miedo es tan simple que en la praxis y
especialmente en la des-sensibilización de enfermedades de miedo (por ejemplo, en
casos fobia a los perros o las arañas) se obtienen éxitos incontestables.
El modelo de la psicología profunda es completamente distinto. En este caso, el miedo
existente corresponde a un conflicto básico inconsciente y no resuelto, al que hace
referencia. Por ejemplo: un joven de 14 años vive sólo con su madre; su padre murió
cuando él tenía 5 años de edad. Primero, el joven se agarró a la madre, a la que defendía
como una «posesión edípica» ya que, debido a la ausencia del padre, nadie se la podía
disputar. Después, la madre se agarró al joven que había asumido el rol de sustituto de
la pareja. La madre empezó a poner impedimentos para que su hijo tuviera contactos
con otros chicos y chicas de su edad, empezó a aislarlo y atizar sus sentimientos de
culpabilidad cuando aparecían impulsos de separación.

El joven (como despuésreconoció) se sentía atrapado en una «tela de araña» y no veía ninguna forma de
escaparse de la misma. Este «aprisionamiento» durante la pubertad (donde se producen
impulsos naturales de separación) inquietaba profundamente al joven. De repente
desarrolló una fobia a las arañas y cada noche, antes de acostarse, buscaba arañas en su
habitación y si veía alguna le entraba pánico. Según la psicología profunda, en este caso
el joven se defendía del verdadero miedo con un mecanismo de defensa que consiste en
el desplazamiento del miedo. El miedo a la madre y a las ataduras (aparentemente,
imposibles de romper) a la misma fueron desplazados hacia las arañas. En este caso, las
arañas son un «objeto sustitutivo» simbólico: simbolizan la sensación de
aprisionamiento de la víctima en una red invisible, en la que se siente desamparada…

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