Tenebrarum


La simple energía de tu sonrisa
llena de sueños viejos la verdad del día.
Ellas vuelven cansadas al ocaso de sus vidas,
ellas llaman a tu puerta con una esperanza prohibida.
Quizás debí pasar y conversar contigo
sobre el viejo tiempo que nos dilata
que nos imagina jóvenes al viento.
Frágiles e ingenuos
como gotas de rancia ilusión.
Así coseché un campo de fragantes dudas
de horas lejanas y tardas
como el pangolín de las iras.
Ellas vuelven como las tormentas dispersas
llenas de ansias, de angustias
como si de una sequía eterna
sus yunques levitaran.
Quizás debí pasar a los vagos umbrales
done la rosa es mijo
y la desesperación la umbra
más delicada y abyectamente admirable

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